Las seis formas de tarificar
En cuanto reconoces con cuál estás tratando, el resto es aritmética. Hoy circulan estas seis, y la mayoría de los proveedores combina dos o tres.
- Suscripción por tramos. Cuota mensual fija, con distintos límites de uso y distintos modelos según el tramo. Es el modelo base de las interfaces de chat.
- Precio por uso, por token. Pagas lo que consumes. Es el modelo base de las API.
- Bolsas de créditos. Compras un saldo por adelantado, y cada operación lo consume a un ritmo distinto. Frecuente en herramientas de desarrollo.
- Precio por resultado. No pagas por el uso sino por el caso resuelto. Ya está asentado en la IA de atención al cliente — en algunos sitios es menos de un dólar por caso cerrado.
- Puestos más recargo de IA. El precio por usuario del software que ya tienes, con un paquete de IA encima.
- Freemium. Un nivel gratuito con límites y uno de pago por levantarlos.
El precio por token, donde se va casi todo el dinero
En el precio de las API hay dos números, y casi todo el mundo mira solo el primero: tokensde entrada y de salida. Lo que mandas es entrada; lo que recibes es salida.
La salida siempre cuesta más, normalmente cuatro o cinco veces más. Eso importa porque la intuición va al revés: pensarías que lo caro es subir el documento largo, cuando en realidad lo caro es la respuesta larga.
De ahí sale el ahorro más sencillo que cualquiera puede aplicar: pide una respuesta más corta. No porque al modelo le duela, sino porque la salida es la mitad cara de la factura.
Cuatro multiplicadores que el precio de lista no enseña
El precio de lista es un caso base. Hay cuatro cosas que lo mueven, y las cuatro te sonarán:
- Razonamiento. Cuando el modelo piensa, ese pensamiento también cuenta como tokens de salida — aunque nunca lo veas. La misma pregunta en un nivel con razonamiento puede costar varias veces más.
- Idioma. El texto húngaro se descompone en 2,71 veces más tokens que el inglés de la misma longitud; el español, 1,46 veces. El mismo documento cuesta por tanto casi el triple en húngaro.
- Caché. Cuando se repite el mismo prefijo, los proveedores lo facturan a una fracción — normalmente a la décima parte. No es automático: hay que pedirlo.
- Ejecución por lotes. Si aceptas que la respuesta llegue en horas y no en segundos, en muchos sitios cuesta la mitad.
Una foto de septiembre de 2026
Estos números estarán caducados en medio año; las proporciones, no. Por millón de tokens, en dólares:
| Nivel | Entrada | Salida |
|---|---|---|
| Nivel tope | 5–10 | 25–50 |
| Nivel medio | 2 | 10–12 |
| Nivel barato | 0,2–1 | 1,2–5 |
| Pesos abiertos, barato | 0,14 | 0,28 |
Lo que sobrevive de esto: entre el nivel más barato y el más caro hay veinticinco veces de diferencia, y la línea barata de pesos abiertos queda órdenes de magnitud por debajo incluso de eso. Por eso elegir el nivel vale más que cualquier regateo.
Los costes ocultos
El historial de la conversación. En cada turno vuelve a pasar como entrada toda la conversación anterior. Una conversación de veinte turnos no cuesta veinte veces más, cuesta mucho más — crece al cuadrado.
Los reintentos. Si la respuesta es mala y vuelves a lanzarla, has pagado dos veces. En un proceso automatizado esto va de serie y no lo mira nadie.
La instrucción de sistema. Si en cada llamada viaja una instrucción de dos mil palabras y cinco ejemplos, los pagas en cada pasada. Con diez mil llamadas al día esa partida puede superar al trabajo real.
El puesto sin usar. En un modelo de suscripción el mayor derroche no es el uso sino el no uso: la licencia que se repartió y nadie abre.
¿Cómo estimarlo por adelantado?
No hace falta una hoja de cálculo, hace falta una medición real. Cuatro pasos:
- Coge una tarea típica — ni la más corta ni la más extrema.
- Pásala cinco veces y mira el consumo real de tokens. La mayoría de los proveedores lo informa por llamada.
- Multiplica por el volumen mensual. Esa es la base en bruto.
- Multiplica por dos. Reintentos, casos más largos, uso creciente — las estimaciones siempre se quedan cortas.
Si ese número es mayor de lo que vale la tarea, la respuesta no es un modelo más caro sino menos tokens: contexto más corto, nivel más pequeño, menos pasadas. Ese es el rendimiento práctico del context engineering.
En qué fijarte en el contrato
¿Qué pasa si te pasas? ¿Se para, se ralentiza, o simplemente factura? Son tres riesgos muy distintos.
¿Puede cambiar el precio a mitad? Los precios se mueven — ha habido casos de proveedores que luego duplicaron la tarifa de lanzamiento. Si firmas un compromiso anual, esa es la frase que importa.
¿Qué entra en el cupo? El razonamiento, los tokens servidos desde caché, las llamadas fallidas — cada proveedor los cuenta de otra manera, y la diferencia no es pequeña.
Qué llevarte
La salida cuesta más que la entrada, y el nivel pesa más que el fabricante. Hay cuatro cosas que mueven el precio de lista: el razonamiento, el idioma, la caché y los lotes. Y arranca siempre la estimación desde una medición real, y multiplícala por dos — la sorpresa siempre viene por arriba.