Lo que el modelo se deja, no lo que se inventa
Resumir es una de las tareas de IA más medibles, porque el resultado se puede contrastar con la fuente. Y las mediciones dicen siempre lo mismo: el tipo de fallo dominante no es la alucinación sino el dato que falta. Un estudio lo formula con esas mismas palabras: "los hechos ausentes son la fuente dominante de error".
Las cifras lo confirman. Al resumir textos jurídicos, los mejores modelos devolvieron entre el 67 y el 71 por ciento de los argumentos, mientras que los resúmenes humanos de referencia se situaban en el 97-98 por ciento. No entraron afirmaciones falsas en el texto — sencillamente faltaba un tercio de los argumentos, y lo que quedaba se leía de forma perfectamente verosímil.
En la práctica esto es peligroso porque la omisión no se detecta leyendo. Una cifra inventada salta a la vista si conoces el tema. Una decisión que no se menciona o un plazo olvidado, en cambio, no dejan rastro: el resumen queda redondo, legible y breve — exactamente como se ve un buen resumen.
El medio, donde desaparece lo importante
Hay un fenómeno medido por primera vez en 2023 que se ha mantenido desde entonces. Si a un modelo le das varios documentos y la información buscada está al principio, la tasa de acierto fue del 75,8 por ciento; al final, del 63,2; en el medio, del 53,8. Eso con veinte documentos. Con treinta, el valor central bajó a 50,5.
La comparación que sorprende viene de esa misma medición: ese mismo modelo, sin documento alguno y trabajando solo con su propio conocimiento, sacó un 56,1 por ciento. Es decir, cuando la respuesta correcta estaba delante de él pero en mitad del texto, rindió peor que si no le hubieran dado nada. Un contexto más largo no lo resuelve: un análisis de 2026 sostiene que el fenómeno no es un defecto sino una consecuencia de dos presiones enfrentadas durante el entrenamiento — así que una ventana mayor no lo hará desaparecer. Lo que a ti te importa es que una decisión tomada en mitad de un hilo es el punto más expuesto que existe.
Cuatro tipos de fallo que producen los resúmenes de reuniones
Sobre veinte transcripciones reales de reuniones y tres mil pares de pregunta y respuesta se recogieron más de mil afirmaciones sin fundamento. Los cuatro tipos más frecuentes muestran lo mismo: el modelo acierta con las palabras y falla con el significado social.
- La paráfrasis segura — el 27 por ciento de los fallos. El matiz de lo dicho desaparece: "todavía tengo que mirarlo" se convierte en "lo revisará e informará" dentro del resumen. No es mentira, solo es más firme que el original.
- El cuantificador sin base — el 17 por ciento. "La mayoría de los asistentes estuvo de acuerdo", "varios lo plantearon". En la transcripción no hay nada de lo que se deduzca esa mayoría ni esos varios. Es el más traicionero de los cuatro, porque parece una decisión.
- La atribución al interlocutor equivocado — el 16 por ciento. Una propuesta pasa de quien la hizo a quien habló después. En un acta esto tiene consecuencias personales.
- La tarea inventada. El modelo añade un encargo que nadie asumió. Curiosamente, este tipo de fallo es característico de los modelos más avanzados — los más débiles se esfuerzan menos por cerrar la historia.
El cuadro general: el estudio concluyó que los fallos no vienen de la recuperación de datos sino de que el modelo lee mal la intención de la conversación. Por eso elegir un modelo mejor no lo arregla — la tasa de fallo baja, pero el tipo se mantiene.
La grabación que llega ya equivocada
Si tu entrada es una transcripción de una grabación, el problema empieza una capa antes. En un estudio con 437 hablantes, alrededor del 1,4 por ciento de las transcripciones contenía una frase completamente inventada — no una confusión auditiva, sino texto surgido de la nada.
Lo importante es el mecanismo: la invención correlaciona con el silencio. Las grabaciones con más tramos sin habla produjeron más alucinaciones. Otra medición llevó esto al extremo: sobre ruido ambiental puro, sin una sola palabra pronunciada, un modelo de transcripción popular generó texto en el 99,97 por ciento de los segmentos. La lección práctica es simple: las pausas, el tecleo, el ruido de pasillo y la gente hablando encima son el sitio donde nacen las frases inventadas — y el resumen las recibe después como hechos.
La receta
Cinco pasos. El tercero es el que casi todo el mundo se salta, y se lleva la mitad de los errores.
- Fija la estructura de antemano. La petición no debe ser "resume esto" sino apartados con nombre: decisiones, tareas, preguntas abiertas, cifras mencionadas. Aquí la salida estructurada no es una comodidad sino lo único que hace visible la omisión.
- Exige un "no consta" explícito. Si un apartado queda vacío, hay que escribirlo. Sin eso el modelo suprime el apartado en silencio, y no puedes saber si falta algo o realmente no hubo nada.
- Pide una cita junto a cada afirmación. Un fragmento literal breve de la transcripción. Este paso por sí solo caza la paráfrasis segura y la atribución equivocada, porque la cita está o no está.
- Trocea el material largo — pero une tú los trozos. Trocear la entrada es correcto, y procesar documentos largos lo desarrolla en detalle. Que sea el modelo quien una los trozos, en cambio, dio peores resultados en las mediciones que una sola petición simple.
- Pregunta aparte por el medio. Una segunda petición corta: "¿qué se trató en el tercio central de la conversación?" Es el antídoto más rápido contra la desaparición del medio.
El prompt que penaliza la omisión
Esta petición contiene los tres primeros pasos de la receta. Cambia los apartados por los tuyos.
Resume la transcripción de abajo. Incluye SOLO lo que se dijo realmente.
Apartados, todos de cumplimentación obligatoria:
1. DECISIONES — qué quedó resuelto de forma definitiva
2. TAREAS — qué, quién, para cuándo
3. PREGUNTAS ABIERTAS — planteadas pero no cerradas
4. CIFRAS Y FECHAS — todos los números mencionados, en un solo sitio
Reglas:
- junto a cada punto, pon entre comillas el fragmento de 15 palabras como máximo
del que se deduce. Si no existe tal fragmento, el punto no puede entrar.
- si a un apartado no le corresponde nada, escribe: [ninguna]
- si a una tarea le falta responsable o plazo, escribe: [no consta]
- no escribas "varios", "la mayoría", "acuerdo general" — di quién lo dijo.
Si no se puede establecer, escribe: [no identificable]
- no saques conclusiones ni propongas nada
La transcripción: [texto]
La comprobación que lleva dos minutos
Un resumen no hay que leerlo sino atacarlo. Cuatro preguntas, todas de respuesta rápida.
- ¿Están todas las cifras? Busca los dígitos en la transcripción y comprueba que cada uno aparece en el cuarto apartado del resumen. Es la comprobación más rápida y la que más caza.
- ¿Dice "varios" o "la mayoría"? Si es así, casi con seguridad carece de fundamento — según la medición, una sexta parte de todos los fallos.
- ¿Encajan los nombres con las frases? Basta con rastrear dos puntos al azar. La atribución equivocada rara vez viaja sola.
- ¿Qué falta del medio? Abre el tercio central de la transcripción y lee los títulos o las primeras frases. Si algo de ahí parece importante y no está en el resumen, ya tienes el fallo.
Lo que no conviene hacer
- No pidas primero un resumen corto. La presión por la brevedad es justamente lo que refuerza la omisión. Pide uno completo con apartados y luego comprime — o comprime tú.
- No dejes que el modelo una los trozos. En los resúmenes, la fusión jerárquica y la actualización progresiva dieron resultados peores que una petición simple en las mediciones, y además esconden el fallo.
- No aceptes la lista de tareas sin comprobarla. La tarea inventada es propia de los modelos más avanzados, y es justo el apartado a partir del cual la gente se pone a trabajar. Para comprobar cifras y nombres, la comprobación en cuatro pasos detalla el método.
Lo que conviene llevarse
En los resúmenes el riesgo principal es la omisión, no la invención, y lo omitido está en el medio. Da apartados, haz obligatorio escribir "no consta", pide una cita junto a cada afirmación y pregunta aparte por el tercio central de la conversación. Y al resumen terminado no lo leas: atácalo con cuatro preguntas. Dos minutos, y caza la mayor parte de lo que salió mal.