¿Por qué no basta con «preguntar»?
Porque el modelo no sabe qué consideras tú una buena respuesta. Tú lo tienes en la cabeza — a quién va dirigida la carta, qué extensión debe tener, qué no debe decir —, pero el modelo solo ve lo que escribiste. Lo que quedó fuera, lo conjetura.
El artículo Prompt, system prompt, temperature mencionaba cuatro elementos; aquí son cinco, porque en una buena instrucción el ejemplo y la salida de emergencia son piezas aparte. No hacen falta las cinco en cada petición. Pero cuando una respuesta no sirve, casi siempre falta una de ellas.
1. Tarea — qué debe hacer
Una frase, un verbo. No un tema, sino una operación: resume, enumera, reescribe, compara, busca.
El error más frecuente no es el verbo vago, sino que haya dos tareas en una frase. «Analiza el contrato y escribe un resumen para el cliente» son dos trabajos distintos con dos respuestas correctas distintas. El modelo intenta ambos y los dos salen a medias. Sepáralos.
2. Material — a partir de qué debe trabajar
Si no le das nada, el modelo trabaja de memoria, y ahí empieza la alucinación . Si le das el correo, el contrato, la hoja de cálculo, entonces lee.
Aquí entra también el contexto que no puede saber por su cuenta: quién es el cliente, qué ha pasado hasta ahora, cuál es el objetivo. Una frase suele bastar. «Este cliente lleva año y medio con nosotros y ahora subimos precios» produce otra carta.
3. Formato — qué aspecto debe tener
Es la corrección más barata que puedes hacerle a un prompt, porque es una frase y vuelve utilizable la salida al instante.
Indica la forma (párrafos, lista, tabla, JSON), el tamaño (cuántos puntos, cuántas frases, cuántas palabras) y, si es tabla, las columnas. «En tabla, columnas: concepto, plazo, responsable» — con eso basta.
Si el resultado no lo vas a leer tú, sino a procesarlo después, Structured output muestra hasta dónde se puede llegar. Una cosa que conviene saber: el modelo no respeta con exactitud un número de palabras, porque no sabe de antemano dónde va a acabar. La estructura («cinco puntos», «tres columnas»), en cambio, la cumple de forma fiable.
4. Ejemplo — enséñaselo, no se lo expliques
Si el formato o el tono son difíciles de escribir como regla, dale una muestra. Dos buenos ejemplos valen más que diez frases de explicación, y la recomendación de los propios proveedores va en la misma línea: de tres a cinco, distintos entre sí, incluido un caso difícil.
Importa que los ejemplos queden claramente separados de la instrucción; si no, el modelo los confunde con la tarea. De eso trata Few-shot con más detalle.
5. Salida de emergencia — qué hacer si no puede
Es la pieza que más se olvida y la que más daño evita.
Por defecto el modelo no tiene una salida aceptable para «no lo sé», así que prefiere conjeturar. Si se la das, la usará:
Si el material no contiene la respuesta, di que no aparece. No inventes datos.
Lo mismo vale para las partes dudosas: «donde sea ambiguo, márcalo, no decidas por mí». Sobre cómo reescribir las prohibiciones trata Restricciones que se cumplen.
Una tarea, dos versiones
Supongamos que tienes que responder a una reclamación.
Mala:
Escribe una respuesta a este correo de reclamación.
Contiene exactamente un elemento, la tarea. El modelo inventa un tono, una extensión y — lo peor — puede inventar una oferta de compensación, porque eso es lo que suele aparecer en las respuestas a reclamaciones.
Buena:
Redacta un borrador de respuesta a la reclamación de abajo.
El correo: [texto del correo] Lo que hay que saber: el cliente lleva año y medio con nosotros, el retraso fue culpa nuestra y le abonamos los gastos de envío. No ofrecemos compensación.
Formato: 150 palabras como máximo, tres párrafos — reconocimiento, qué hacemos, para cuándo. Tono: directo y objetivo, disculparse una vez, no tres. Si algo necesario para la respuesta no queda claro en el correo, pregúntamelo en lugar de inventarlo.
El mismo modelo, el mismo correo. La segunda versión te da un borrador utilizable; la primera, una conjetura.
Dos malentendidos
«Cuanto más largo, mejor.» No. Un prompt largo es bueno porque contiene muchos elementos necesarios, no porque contenga muchas palabras. El relleno («esto es muy importante», «sé profesional») no mejora nada — una petición concreta de formato sí.
«La cortesía ayuda.» «Por favor» y «gracias» ni mejoran ni empeoran el resultado. Escribe como te resulte cómodo — pero no lo confundas con una técnica de prompting.
Qué llevarte
Si quieres empezar con plantillas ya hechas, los 20 prompts de oficina siguen todos estas cinco piezas. Y cuando una respuesta no sirva, no reescribas todo. Repasa las cinco piezas y busca cuál falta: no dijiste la tarea con precisión, no diste el material, no pediste formato, no mostraste un ejemplo, o no le permitiste decir que no. La corrección casi siempre es una frase.