El inpainting es el equivalente en IA del retoque fotográfico: seleccionas una zona —un objeto que molesta, un detalle defectuoso, un elemento que quieres cambiar— y el modelo redibuja solo esa parte, ajustándola a lo que la rodea. El resto de los píxeles queda intacto, y por eso la luz y la perspectiva encajan.
La misma idea reaparece en otras dos operaciones. El outpainting continúa la imagen más allá de sus bordes, y el cambio de fondo usa la selección al revés: el sujeto se queda y se sustituye todo lo que hay detrás. Si entiendes el principio, puedes usar las tres.
El error más habitual es creer que lo decisivo es la precisión de la selección. En la práctica cuenta por lo menos igual qué escribes en la máscara: el modelo también espera un prompt para la zona seleccionada, y «espacio vacío» no es una buena instrucción. El otro límite es que la costura suele notarse en los patrones repetidos y en los bordes del texto.
Cómo funcionan las tres operaciones en la práctica lo explica el inpainting, el outpainting y el cambio de fondo, un artículo aparte. Los conceptos directamente relacionados: image-to-image, in-context editing y layout control.