Un prompt no es una pregunta, es una descripción de tarea. El modelo no puede repreguntarte por lo que no escribiste y no conoce el contexto en el que trabajas. Lo que no le dices, se lo inventa — y la mala respuesta más habitual no es culpa del modelo, sino la consecuencia de media frase que falta.
Tiene cinco piezas: la tarea, el contexto, el formato, los límites y la salida de emergencia — esta última es la frase en la que le dices qué hacer si no tiene información suficiente. Casi todas las malas respuestas salen porque falta una de las cinco, y casi siempre son las mismas dos: el formato o la salida de emergencia.
El error más frecuente es creer que existe un prompt perfecto que se puede aprender. No existe: tu prompt es una descripción hecha a la medida de tu tarea, y los «prompts maestros» copiados dejan vacía justo la parte que hablaría de tu situación.
Las cinco piezas, en versión mala y buena sobre una tarea real, las desglosa La anatomía de un prompt que funciona, un artículo aparte. Los conceptos directamente relacionados: system prompt, few-shot y prompt engineering.